Lectura de Elena

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jueves, 30 de julio de 2015

Con-fusión

Cuando la fusión es “in”, te puedes relajar por dentro y por fuera. Caliente o fría, pero que vaya contigo.

Todo el mundo confunde unas cosas por otras, o dice sin pensar algo que le confunde, como por ejemplo “la noche…” Algunos confunden el tocino con la velocidad. Otros confunden el chocho de la chacha con la picha del pocho. Los hay que les confunde un abrir y cerrar de ojos, como un visto y no visto… joder lo mismo que cuando te joden la cartera y no te enteras hasta que por fin te decides pagar una ronda… un visto y no visto hasta vete a saber cuándo. Las ideas navegan por nuestro cerebro celebrando que están ahí, que todo parece de puta madre. Pero en el momento que uno aprieta y se estruja para que una de esas ideas salga brillando, ostia… la cosa cambia. Y mucho que cambia, porque también se confunden y en lugar de salir en forma de palabras o gestos, asoman con ruido, y otros sin… (Estas ideas silenciosas, casi son para cagarse, vamos) por el tercer ojo, también llamado el ojete, el bullo, el trasero, el pompis, el ano, el unisex o el culo, que es lo más conocido. Digo esto de las ideas que a muchas les salen por el culo como pedos, fijándome en algunas de estas referencias. 

Slogans de moda para toda clase de productos. Versión Gold. Súper mejorada y a un precio menor. GRAN PEDOIDEA. Porque, ¿a que empresa (con ánimo de lucro, que son la mayoría) se le ocurriría cambiar envases, hacer anuncios nuevos de tv, y fabricar un súper producto mucho mejor que el que tenía antes para venderlo más barato…? A NADIE, A NINGUNA EMPRESA, COÑO. Primero que si cambian etiquetas es porque quizá toque renovar o lo más probable, que sea parte del marketing. Segundo, el dorado es significado de riqueza, que le da un valor añadido a la marca, sin duda. (Otra cosa es el producto final que nos venden) Tercero… ¿Por qué mejorar un producto, si sólo con un cambio de imagen y el atractivo del color dorado se vende más? (hay estudios que así lo afirman, los envases en color dorado tienen más tirón que los normales) Y la cuarta y muy importante. ¿Porque nos dan un productazo, asumen los gastos del cambio de imagen, anuncios tv, y de los envases y nos lo venden más barato? (yo diría que aparte de que el producto es el mismo, nos ponen menos cantidad de la que nos venden) pesad los productos GOLD (sin envase), de la mantequilla, los yogures, o las cremas faciales, etc… Ahí lo dejo.

Creo que la expresión de… “hay ideas que apestan” viene de cosas así.

Siguiendo con cosas que nos con-funden, tengo un vago recuerdo de una anécdota que quizá vaya bien para terminar esta alegoría.

En un garito de noche, (esto de noche, es porque era de noche, no es con-fusión) en un PUB, vamos. Había dos tipos que no le sacaban ojo a un par de nenas, (a mí parecer eran sudamericanas) que rondaban por allí. La cuestión es que uno, el más con-fundido de los dos machotes, tuvo una “peoidea”. Propuso a su colega invitar a las nenas a su “keli” para tomar algo y lo que surja… (ya todos sabéis lo es eso de lo que surja…una mierda segura) el colega menos tonto asintió con más razones en los huevos que sentido en su cabeza. Esto lo escuché porque estaba relativamente cerca de ellos, lo que hablaron con las nenas no. Pero sin con-fusión ninguna, doy fe de que hubo un par de gestos sonoros, y mucho, ambos en forma de ostión de reglamento. Yo diría que con más rabia, que cuando a cr7 le quitó el gol Arbeloa.

Los dos pardales en cuestión, con menos inteligencia que un madelman sin cabeza, se aguantaron el llanto, y salieron del local sin prisa, como chuleando encima… Yo salí a fumar de mentira, o sea que no fumo, pero como si tuviera intención, y escuché. Joder tío, vaya dos ostiones que nos han da las pavas estas… menudas cabronas. Podían haber dicho que no y punto. El menos tonto, (por distinguirlos, vamos) le pregunta al más tonto. ¿oye, pero que le preguntaste al final? Y tontoman le respondió. No sé, no recuerdo bien… creo que les dije de tomar algo en mi casa. El menos tonto… creo que te has confundido, ya que en Sudamérica cuando dices tomar significa poseer sexualmente… y por eso se enfadaron. Madelman añadió, es que me habré con-fundido de idioma, pues.

Me cagón la leche… dos no, cuatro ostiones les tenían que haber dado… “me con-fundí de idioma” dice el madelman gominas.

Os aseguro que no me hizo falta fumar nada de nada, me bastó con escuchar a esos dos genios de la filología mundial, para flipar y dormir como un tronco toda la noche.



Lorenzo López

jueves, 23 de julio de 2015

Ser Los Jomes... "la conclusión final"

Se trataba de descubrir la desaparición de la señorita Kiqui. Era una doncella joven, pero de las de confianza de la Señora. Tenía 26 años, era huérfana y de ahí que viviera y trabajara con la Señora. Estudiaba filología inglesa y estaba en su último curso. Sus notas eran excelentes y tenía intención de irse a trabajar a Suiza al finalizar la carrera.

Tal y como dijo la Señora, salí del súper salón sin que nadie me acompañara a la puerta de salida. Ni siquiera el mayordomo. Ya me temía lo peor cuando le vi. Aguardaba a un lado de la puerta principal a que yo llegara. Su rostro no era muy agradable, parecía que todo le molestaba, pero como era detective y tenía órdenes de la Señora para investigar, me paré frente a él y le hice unas preguntas. El enorme mayordomo ni parpadeaba. Eran casi dos metros de tío por unos 70 cm de ancho. Y estaba inmóvil como un maniquí en un escaparate de lujo.

¿Dónde se encontraba usted hace dos días entre las 18.30 horas y las 20.30 horas? El tipo seguía tan quieto que no se hubiese movido ni con un buen bofetón. ¿Conocía bien a la señorita Kiqui? Seguía imbécil…digo inmóvil. ¿Tenía algún motivo para matar a la señorita Kiqui? Parecía que ni respirara… el cabrón.

El puto mayordomo seguía tieso como una caña de bambú. De hecho, parecía que la tenía metida por el culo y hasta el cerebro… (Conexión total).

Pero eso no me desesperó y mantuve la calma, le pedí el sobre de parte de la Señora. Soy Ser Los Jones, le solté al mendrugo grandullón. Ahí sí que movió mínimamente el brazo zurdo. Cogí el sobre con mi zuda, para así poder darle mi diestra y despedirse de él. Quería probar si reaccionaba con su derecha para el saludo. Supuse que me daría la izquierda. Pero no, no directamente. En primer lugar reaccionó haciendo un leve intento con su derecha, pero finalmente alargó su zurda. La reacción que tuvo con su diestra me dio mucho que pensar.
Salí de allí con la certeza de quien era el asesino de la señorita Kiqui. Sólo tenía que demostrarlo.
Me acerqué a una cabina y llamé a mi secretaria para que me buscara información sobre como autolesionar un brazo o parte de él. Una vez le hube dejado el encargo, me fui dando un paseo rodeando la parcela de la casa de la Señora. Apuntaba algunos detalles que me parecían no tener mucha importancia, esos son los que más nos cuestan de recordar. La parcela era bastante grande, y teniendo en cuenta la gran sala de estar, la proporción era normal. Una cosa que no apunté, pero que seguro no se me olvidaría, era con qué lindaba aquella casa tan enorme. Con nada. No había nada a menos de unos 50 metros. Ni tan sólo una boca contra incendios. Algo que sí apunté fueron el número de puertas que me fui encontrando desde que inicié el paseo, hasta que lo terminé en el mismo lugar de inicio. 13 accesos en total. No todos eran puertas normales, pero por cualquiera de ellas podía acceder una persona de grandes dimensiones.

Me desperté con la misma alegría que lo hacía cada día. La única diferencia era que nada más abrir los ojos, me vino a la cabeza la señorita Kiqui. Me preguntaba que habría hecho para que alguien la asesinara. O peor aún, que habría visto u oído. La Señora estaba convencida de que había desaparecido. Como si la hubiesen raptado. Precisamente la Señora era la que corría con los gastos de sus estudios. Pero yo estaba seguro de que la habían asesinado. Por eso esa misma mañana me fui la universidad donde la señorita Kiqui estudiaba. Cuando llegué la mayoría de clases habían empezado y me fue difícil acceder para pedir información. No tuve más remedio que enseñar mi identificación al conserje. Mientras esperaba a una profesoras, que además era la jefa de estudios, pude hacer alguna pregunta por ahí. Pegui, una estudiante de magisterio que al parecer había quedado alguna vez con Kiqui para desayunar, respondió a mis dos preguntas sin dudar.

1- ¿Se sentía a gusto en clase y con sus amigos? Pegui contestó un sí rotundo.

2- Cuándo se terminaban las clases y tenía que irse a casa, ¿se ponía triste? Y como bien suponía Pegui contestó con otro sí igual de rotundo, pero mucho más triste.

Le di las gracias, porque vi venir a la profesora de la señorita Kiqui y no quería hacerla esperar. Me saludó de forma un tanto descortés, mientras pronunció su nombre. Romina Quizji. A pesar de su mal talante me presenté. Soy Ser Los Jomes, investigador privado y llevo el caso del asesinato de la señorita Kiqui. Romina me miró de forma chistosa y masculló. ¿Me dijo el conserje que investiga su desaparición? suspiré lentamente y contesté. Perdone Sra. Romina, pero yo no le dije por qué estaba aquí al conserje. Simplemente le dije que quería hablar con usted.

Acto seguido le pregunte. ¿Conocía bien a la señorita kiqui? Romina asintió varias veces con la cabeza levemente. ¿Sabe si tenía algún problema a la hora de guardar secretos? La profesora un tanto confundida por la pregunta, dijo… pues no lo sé, no teníamos tanta confianza. Entonces saqué mi libreta, removí algunas hojas y miré un par de apuntes. Y pregunté. ¿Usted le daba clases particulares a la señorita Kiqui? No, contestó con fuerza. ¿Sabe dónde vivía la señorita kiqui? Respondió igual de fuerte. No. Está bien Sra. Romina, ya no la molesto más. Y sin despedirse dio media vuelta y se perdió por el pasillo.

Cuando salí del edificio, vi al conserje que estaba haciendo arreglos en el jardín. Me acerqué, le di los buenos días e hice un comentario para ver su reacción. – buena chica la señorita Kiqui. La verdad es que era una muy buena estudiante. El conserje dejó de lo que estaba haciendo, me miró y dijo… pues sí una lástima que no esté entre nosotros. Me dijo el jardinero de la Señora, el colega de la señorita Kiqui, que se iba a marchar a Suiza. Le di los buenos días y me marché directo a casa de la Señora.
Llamé de forma apresurada al timbre de la gran casa. No es que tuviera prisa para identificar al asesino, aunque sí había avisado a la policía local. Llamaba enérgicamente porque quería que todo el mundo que hubiera en la casa estuviera al tanto de que algo pasaba. 

La puerta se abrió y una sombra enorme me cubrió por completo. Era el mayordomo. Simplemente se apartó haciendo sitio para que pudiera pasar. Le dije que necesitaba ver a todo el servicio y también a la Señora. Por fin escuché la voz del gigante. ¿Quiere ver a la Señora mientras voy avisando al personal? Me pareció bien, teniendo en cuenta que eso llevaría unos minutos. Accedí al gran salón. Esta vez con mucho cuidado de que mis flatulencias no se abrieran paso porque sí. Me senté en un sillón, no quería tocar nada. En un minuto exacto apareció la Señora. Me levanté, saludé y me mantuve de pie. Ella insistió en que me sentara. Decliné su invitación y me anticipe a pedirle mis honorarios. Tengo el caso resuelto. Mis honorarios ascienden a 1800 libras, gastos incluidos. La Señora, incrédula del todo dijo, eso es un abuso.

Permanecí inmóvil, más o menos como el mayordomo. La Señora llamó al susodicho, le susurró algo (supongo que la cantidad) y se alejó. Un detalle que antes no había visto de la Señora, era que esta vez se presentó con un bastón de apoyo, y parecía una talla algo grande para su estatura. En dos minutos apareció el mayordomo con un abultado sobre. Lo entregó directamente a las manos de la Señora y antes de irse, me dijo que ya tenía todo el personal a punto. Agradecí su aviso con un gesto. A la Señora no pareció hacerle gracia alguna, repitiendo varias veces mientras me dirigía a la puerta,…porque no me avisó de esto con tiempo… Tomé el sobre de sus manos, paré, la miré y contesté. Perdóneme Señora, pero como insistió en que lo resolviera cuanto antes, pues eso…. Si hace el favor de acompañarme fuera. Me interesa que escuche las preguntas que voy a hacer.

Salí del salón lentamente, mientras se escuchaban los pasos de la Señora, y un pequeño golpe en el suelo por cada dos pasos. 
En total había 6 personas de servicio, contando el mayordomo, y por supuesto faltaba la señorita Kiqui. La Señora se sentó en un butacón preparado para la ocasión, que cuando entré no estaba allí. La cuestión era que si el mayordomo no podía mover un brazo, ¿Quién lo puso ahí? El sonido del teléfono interrumpió mi pensar. Y una voz suave me anunció que era para mí. Atendí la llamada sin más. Apenas dije nada, salvo un gracias.

Me dirigí a todas las personas que estaban allí con una pregunta. ¿Alguien conoce al conserje de la universidad? Se levantó un brazo fuerte y musculado, el del jardinero. ¿Y a la Sra. Romina? La señorita Mery levantó su bracito derecho. ¿Alguien sabe en qué gastaba el sueldo la señorita Kiqui? Sólo la Señora contestó que sí. ¿Quién de ustedes presta servicio 24 horas? Hubo 2 personas que levantaron sus brazos. Me aseguré de que la Señora estuviese al tanto e hice salir de la casa a las 2 últimas personas que levantaron su brazo, al jardinero y a la  señorita Mery. Eso descartaba directamente a 4 personas del servicio. Era como un juego de descarte, me encantaba. Quedaba el mayordomo, la señorita Rita y la Señora. Rita no hubo levantado su brazo ni se había pronunciado en nada. Me acerqué a ella y le pregunté por su nombre completo. Contestó, Rita Git Salomm. Mandé al mayordomo quitarse la americana. Este permaneció inmóvil... pero una mirada feroz de la Señora hizo magia. Le costó deshacerse de la chaqueta, sobre todo cuando tuvo que sacar su brazo derecho de ella. Le mandé que hiciera lo mismo con la camisa. Esta vez fue él quien miró a la Señora… tras el esfuerzo y signos de dolor, su brazo diestro quedó el descubierto. Pero una venda cubría su antebrazo. Sin decir nada se la quitó sin dejar de mirar a la Señora. Mientras tanto Rira observaba atónita aquella situación.

Los 3 frente a mí, me miraban con los nervios a flor de piel. Di dos pasos atrás y anuncié mi conclusión final.

Como bien dije al llegar, el asesino de la señorita Kiqui estaba en esta casa. Ahora añado que hay un cómplice. Habrán visto que hice marchar al jardinero. A pesar de su corpulencia, no asesinó a la joven Kiqui. Dijo conocer al conseeje, pero de coincidir en el garden. De haberlo hecho no hubiera necesitado cómplice alguno. La señorita Mery, es evidente que con sus bracitos no podría ayudar casi en nada. De hecho tengo entendido que su labor es sacar el polvo de la casa y estar al tanto del correo. Y conoce a la Sra. Romina porque en alguna ocasión visitó esta casa. La Señora masculló enérgicamente. Yo seguí con los descartes. Es evidente que las dos personas que están aquí 24 horas no la mataron, estuvieron preparando la cena y sirviendo.

Las marcas que tiene el mayordomo son recientes, yo diría que de hace unos días. Y tienen mucho que ver con el asesinato de la señorita Kiqui. Concretamente con 4 marcas horizontales, con respecto al suelo, que se pueden producir cuando alguien extiende el brazo, para protegerse de un ataque con algún tipo de bastón grande. Seguí antes que me interrumpiera la Señora…

Usted, Rita Salomm Git es hija de la Sra. Romina Quizji Salomm, y es la persona que le pasaba información de lo que ocurría en la casa. En cuanto a que hacía con su sueldo la señorita Kiqui, es evidente que no era pagar sus estudios, los ahoraba para cumplir su sueño. Miré a la Señora y le pregunté el por qué le pagaba los estudios. Sólo contestó que era buena chica y le caía bien, eso era todo. La dejé por un segundo y me dirigí al mayordomo. ¿Sabía dónde quería ir Kiqui cuando sacara su carrera? El mayordomo me dijo que a Suiza. Seguí preguntando… ¿usted tenía intención de irse con ella? Agachó la cabeza unos segundos, la subió hasta que no pudo más, como mirando al cielo, y contestó, sí. La Señora empezó a agitarse, pero no me iba a ablandar con su malestar repentino. De hecho abrí la puerta de la entrada, hice un gesto para que la policía entrara y llevara a cabo la detención.
Me acerqué al mayordomo y le tendí mi mano izquierda para agradecerle su sinceridad. Recomendé a un agente que le visitara un médico.
En cuanto a la señorita Rita Git Salomm, tenía un motivo importante para matar a la joven Kiqui. Y no lo va a explicar ahora mismo.
Y así empezó: La señorita Kiqui vió y escuchó cosas que no debería haber visto ni oído. Coincidiendo con las visitas que hacía la Sra. Romina, mi madre, a casa de la Señora con el pretexto de darme clases, Romina se veía con Señora en una habitación que normalmente estaba vacía. Allí las dos se quedaban en ropa interior y una a otra se fustigaba, insultaba y tenían sexo duro, muy duro. Rita abrió la puerta de aquella habitación, en teoría vacía, para limpiar un poco. Vio y escuchó lo que no debía, cerró enseguida y se fue a la siguiente estancia. Entonces yo se lo comenté a la señora en cuanto mi madre salió de la casa. La señora me ordenó matar a la señorita Kiqui cuanto antes. Al día siguiente la joven Kiqui llegó a la casa pocos minutos después que mi mamá se marchara. Entró por la puerta a las 17.50 horas, habló unos minutos con el mayordomo y subió a su habitación para cambiarse. Entonces fue a hacer su ronde diaria por las habitaciones. Por todas. Yo la esperaba en la estancia del ala este. La habitación más oscura, alargada y alejada del resto de estancias. En ese momento de espera, entró el mayordomo y le aticé varias veces. Él puso su brazo derecho para defenderse. Creí que era Kiqui. Pero al escuchar ruido entró para ver que ocurría y le di en la cabeza el golpe de gracia, el que la mató en el acto.
El mayordomo no podía hablar, estaba sin papeles y la Señora le amenazó con denunciarle.
Ahí terminó la esplicación de Rita.

Los agentes se acercaron a la Señora, le ayudaron a levantarse del butacón y se la llevaron. Cuando pasó por mi lado me dijo… si sé que me iba pillar no le pago. Otro agente acompañó a la señorita Rita hasta un coche patrulla.
La Sra. Romina no era culpable. Fustigarse y tener sexo, aunque sea duro, si es consentido no es delito. 

Sólo me quedó una duda… quien puso el butacón en el hall.


Lorenzo López  

jueves, 16 de julio de 2015

Ser Los Jomes

El caso de la señora asesina.

Cerró la puerta con fuerza, al mismo tiempo que se tiró un pedo enorme. Como si no hubiese pasado nada continuó caminando despacio por la habitación, con las manos cogidas a la espalda y mirando al suelo.

Pasaban pocos minutos de las 16 horas. El silencio invadía aquella sala de estar grande, muy grande. De hecho, a pesar de la cantidad de muebles que contenía, podías caminar sin problema, recorriendo la sala una y otra vez como si dieras vueltas a la plaza mayor. Sus zapatos seguían haciendo el típico ruido en cada paso que daba y cuando giraba para volver al otro lado, se podía escuchar el sonido de roce entre los zapatos y el parqué.

De pronto se escuchó una voz que llamó su atención. Alguien había pronunciado su nombre. Se giró sorprendido, ya que pensaba que creía que estaba sólo en aquella sala. La sorpresa fue mayor cuando vio a una señora de unos 50 años, sentada en una de las butacas de respaldo ancho que adornaban una de las esquinas de la súper sala. Su cabeza se hizo una pregunta de inmediato, ¿cuánto tiempo llevaría sentada la señora en esa butaca? Tras esa pregunta, una más, si estaba antes de que entrara ¿escuchó el pedo enorme que se tiró? Fueron unos segundos donde el silencio se podía cortar. Algo desesperante. Al final contestó a la señora con un sutil saludo. Oh querida, (haciendo una pequeña reverencia…) es usted hermosa.

La señora seguro que debió pensar y/o hacerse más de una pregunta. Lo primero que le dijo fue, llegué unos minutos antes que usted y me senté para esperarle. Le noto algo nervioso. ¿No le sentó bien caminar? ¿O su desahogo no fue suficiente?

El detective Ser Los Jomes, se quedó perplejo sin saber que contestar. De hecho improvisó una pregunta para distraer la atención de la señora. ¿Tienen algo de beber? La señora le miró con desgana mientras él se hacía el remolón. Estaba entretenido con su pipa, como si aquel momento no fuera con él. La cara de la señora era un manifiesto de guerra en toda regla. El Sr. Jomes resistía la mirada mientras hurgaba en su pipa. La señora se puso en pie (se podría decir que fue en pie de guerra) y caminó hasta donde se encontraba el mueble bar. Una vez frente al mueble, agarró una botella de Burbon, añadió 3 cubitos en una vaso corto, vertió licor hasta llenar ¾ del vaso. Antes de volverse llamó al detective. Ser Los Jomes, aquí tiene su bebida. Este, se acercó a paso ligero hacia el mueble bar. La señora se dio la vuelta cuando él estuvo a menos de un paso de ella. El Sr. Jomes tomó el vaso con su mano izquierda, sosteniendo en su diestra la pipa, ahora sí, llena hasta los topes de tabaco. La señora lanzó otra pregunta de las que molestan. ¿Ha pensado ya en todo lo que mi abogado le dijo? Por cierto, espero que le guste la bebida que le he preparado… el detective le dio un sorbo que le llenó la boca. Se lo tragó cerrando los ojos, al tiempo que unas lágrimas se escurrían por sus mejillas. A media voz le contestó que no estaba mal, aunque no era lo que él se esperaba.  

Hizo una breve pausa y contestó la pregunta de la señora. Sí, su abogado me puso al día y me parece interesante este caso. Creo que aceptaré investigar para usted. Siempre y cuando no me ponga muchas pegas. La señora le miró durante 3 segundos y le dijo. Sólo le pongo una condición. Nunca más vuelva a tirarse un pedo delante de mí. Ser Los Jomes tragó saliva, toda la que pudo y replicó… Bueno ahora tengo que marcharme. Ya me pondré en contacto con usted cuando tenga algún dato interesante. La señora asintió moviendo la cabeza dos veces. Mientras Sr. Jomes caminaba hacia la puerta, la señora aún tuvo tiempo de lanzarle otra pregunta. Ser Los Jomes, no hemos hablado de las costas de la investigación. Este le contestó. Señora, sabe de sobras mis honorarios. Hay un fijo que asciende a 300 libras. El resto dependerá del tiempo que dure la investigación.

La señora le anunció que el mayordomo de daría un sobre con las 300 libras antes de salir de la casa. Y añadió… espero impaciente su llamada. Que tenga buen día.

Ser Los Jomes agradeció que no le discutiera el precio, y su rostro dibujaba una sonrisa de satisfacción.


CONTINUARÁ… (Próximo jueves 23 de Julio)



Lorenzo López

jueves, 9 de julio de 2015

Truco o trato… (o robo y estafo...)

Alguno se preguntará si es posible que se puedan suceder las cuatro a la vez. Sinceramente yo también me lo pregunto. Y aunque no tenga una respuesta al 100%, creo que tengo lo más aproximado.

TRUCO: Ardid o trampa que se utiliza para el logro de un fin.
TRATO: Ajuste o convenio.
ROBO: Perjuicio, abuso injusto.
ESTAFO (ar): Defraudar, no ofrecer lo que se espera de algo o alguien.

Los americanos usan un par de estas, truco o trato, para Halloween. Una o varias personas pasan por las casas y ofrecen truco o trato a cambio de un puñado de chuches. Pero estoy seguro que las otras dos, robar y estafar, también las deben usar sin duda alguna.

Aquí en nuestro país, bueno nuestro, nuestro…no creo, porque hoy todo es de los bancos o de los chinos, así que mejor llamar las cosas por su nombre. Desastre…digo…España. Pues bien, aquí se usan las cuatro prácticamente por igual. Traducidas a todos los idiomas i dialectos conocidos, todos sabrán el significado exacto de cada una de las palabras. Ahora bien, me juego uno de los grandes (o sea, un billete de 500 fotocopiado en tamaño A3) a que también conocen la denominación de origen de dichas palabras. Porque si recuerdan y conocen la tortilla española, la sangría, el flamenco, Salou, la sagrada familia (los borbones), al Serrat y al Sabina, el vino y las trampas del mus, al ozores, el rabo de toro y el rabo de nacho vidal. También conocen orcata (con h) de cufa, (con h) de valencia al caloret, o el relaxin cap of café con leche en plaza mayor. Reconocen a Iniesta incluso ahora que está moreno. También se conocen perfectamente las súper fiestas de Benidorm y el “guiqui” balato… y el plátano de canarias con manchitas… Estoy seguro que estas palabras tienen la etiqueta España como los abanicos, las castañuelas o desahucios.

Estamos acostumbrados... dirán algunos. Pues no. La verdad es que como cuando salías de adolescente…siempre querías ligarte a la más guapa y más buena de todas, a sabiendas de que al final de la noche, (que es cuando todas te parecen rebuenas) irías a por la fea del grupo, y con mucha suerte, pero mucha, mucha suerte… igual sólo te mandaba a mierda y te ahorrabas un bofetón. Pues es lo mismo. Por mucho que nos roben y estafen, seguimos cayendo en las garras de la zorrería. (No me refiero a cuando el ex-king prótesis salía a cazar) Con zorrería, me refiero a la astucia que tienen la gran mayoría de gobernantes de España va bien (ahora rasurado) este tipo nos dio un nuevo significado al saber estar. Porque nadie le tiene que decir cuando tiene que beber de su botella…

No somos únicos sufriendo trucos trucados y tratos tratados de antemano. No somos el único país que se defiende con más argumentos y verdades que posibilidades. Hasta han aprobado la súper ley mordaza… cojones, eso es lo que no tienen los que la han hecho posible, un par de cojones para enfrentarse a sus errores (en valencia con h). Dimiten y se van a la puerta de al lado donde el despacho es aún más grande. Siempre tienen donde esconderse y admiten que ha ido mal… pero que aún podrían hacerlo peor si quisieran.

Esto de los tratos y los trucos se extiende por todos sitios. Comunidades, ciudades y pueblos. Todos hacen tratos con cualquiera que les haga el peso y les ayude a mejorar y facilitar la consecución de sus objetivos, que nunca serán los mismos que los del pueblo.

Vota trato y te harán el truco del momento… cuanto menos te lo esperas salta la … zorra y se come a la liebre.

Si os prometen algo, la mitad y de la mitad a medias… con alguien que lo partirá con quién más le interese. Posiblemente te quedes sin el trato y no veas ni el truco. Porque los hay que pactan con el diablo, aunque tenga nombre de espíritu celeste criado por Dios…

Manteneos alerta…

Lorenzo López