Lectura de Elena

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jueves, 5 de noviembre de 2015

Procesando “TACOS”… “oms-tia”

Cualquiera de los aquí leyentes seguro que conoce con seguridad alguna parte del cerdo. En el más amplio sentido de la palabra y teniendo en cuenta la variedad de significados que se le atribuyen, aún más. En total son unas cinco las definiciones que se atribuyen a la palabra cerdo/da.

1 – Sucia o sin modales.
2 – [Persona] malintencionada o sin escrúpulos. (véase…)
3 – Mamífero artiodáctilo doméstico de cabeza grande, cuerpo grueso y con cerdas, patas cortas, orejas caídas y hocico chato. Se cría y se ceba para aprovechar su carne y grasa.
4 – Pelo grueso de la cola y crin de las caballerías y del cuerpo de otros animales.
5 – Pelo de un cepillo.

Cerdo también aparece en las siguientes entradas:
Adobado – aprovechable – babirusa – butifarra – bodrio – carré – cebón – cerda – chacina – chicharrón – chilindrón – chistorra – chóped – chorizo – chuleta – cinta – cochinillo – cochino – corteza – cuchí – curro – “cuto de  denotativo” – embuchado – embutido – entresijo – fabada – gorrino – gruñido – gruñir – guarro – gulasch – hozar – jabalí – jamón – jeta – lacón – lechón – lomo – longaniza – magro – manteca – mantecado – marrano – matanza – mortadela – omnívoro.

De todas estas definiciones, estoy convencido de que os habréis quedado con las más relevantes y conocidas. En esta ocasión intentaré ser objetivo con la mayoría, sino con todas, ya veré, para demostrar a los que anunciaron que las carnes y sus derivados, sobre todo del “cerdo”, que no son perjudiciales ni provocan cáncer, más allá de un uso y/o frecuencia de consumo moderado. Intencionadamente quiero dejar cristalina la importancia de un buen procesado de las partes a las que se mencionaran aquí.

La vida misma, no deja de ser un proceso del cual surgen amistades y enemigos (no siempre en la misma proporción) Verdades y mentiras, locos de atar y locos por amar. Destacar también, y no menos importante, los intereses. Algunos comunes… pero la mayoría propios, y casi siempre sin propiedad.
De años A…, se sabe que las carnes han sido parte esencial de una buena alimentación. Los abuelos y bisabuelos de muchos de nosotros, carecieron de esa parte esencial de su alimentación. Quizá algunos una vez al mes y otros alguna vez al año. El santo San Martín hace honor a la matanza del cerdo, y de ahí sus derivados ricos, ricos. La morcilla, la panceta, el salchichón, el chorizo, la manteca, la oreja, el morro, los pies de ministro… Ostia, le pido perdón al animal por poner sus pies bajo un cargo como el de ministro. Precisamente hay acciones, actos, apropiaciones indebidas, corruptelas, juramentos en vano, mentiras o demás patrañas que están sin “procesar”, precisamente. Y desde luego que deberían procesarse de inmediato, más los “datos” que los “TACOS”. Imaginaros los derivados anteriores cocinados, en bocadillo o montadito, a la plancha, etc… Hace unos días nos anunciaban los de la “OMS”, Organización fundada el 7 de abril de 1948, de los peligros del consumo de carnes y derivados, hasta el punto de hacernos creer que tras los procesos de envasado y conservación de esos productos aumentaba el riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer. Mi abuelo en particular, y sobre todo su padre, se fundaron mucho antes de 1948 y comieron tocino, cerdo, guarro o llámesele como deseen, y ninguno murió de cáncer. De este animal se aprovecha todo, hasta las tripas, o bien para hacer callos a la Madrileña o para hacer butifarra catalana. La diferencia más notable, es que antes el cerdo/os era un animal que vivía en casa, o sea doméstico, que se alimentaba de grano, frutas y hortalizas y otros alimentos que el propietario le proporcionaba directamente y “sin procesar”. Ahora precisamente, no hay apenas animales aptos para el consumo, que no pasen un “proceso previo”. A los que sólo se les alimenta de piensos procesados para su engorde. Que conviven demasiado apretados en la mitad del espacio que sería necesario. Y esto pasa con la mayoría de animales aptos para el consumo humano. De toda la vida el bocata de chorizo, mortadela, salchichón… ha sido bueno para el desayuno o merienda de nuestros peques. Y ahora habiendo pasado una serie de procesos, que en teoría tendría que ser para mejorar, resulta que pueden producir cáncer.

Que el cáncer deriva del cerdo, es posible sí, pero no del cerdo del cual he empezado esta crónica. Porque si tenemos en cuenta  el cerdo (definición 2), se tendría que procesar con todas las de la LEY, no se procesa, y por lo contrario los alimentos que nos llevamos a la boca para sobrevivir y en algunos casos dar el estirón, son malos porque se procesan. Dios cuando hizo el milagro de los panes y los peces, ciertamente siguió un proceso, pero simplemente fue el de obrar el milagro en sí. Multiplicar lo que tenía para abastecer a todos los hambrientos. Nunca utilizó conservantes “E” lo que sea, ni estabilizantes “R” lo que sea, ni otras mierdas ni sabores extraños. Al PAN, PAN y al pescao mercurio y limón. Así de claro. Nunca he considero que una habilidad sea la de asustar y poner en pie a la población, diciendo que lo que hasta ahora era una fuente de alimentación necesaria, se convierte en un mal hábito. Comer verduras procesadas creo que también tiene que ser malo, si se procesan de forma inadecuada y se usan pesticidas que perjudican la salud.

El mundo no es el que se está volviendo loco, es la avaricia de muchos por tener más dinero que nadie, lo que realmente nos está provocando ese cáncer.

Cada día salen millones de bollos procesados al mercado para los niños. Cada día hay más alimentos precocinados para que ganemos tiempo… y yo me pregunto, ¿para qué queremos ganar tiempo? ¿Para perderlo haciendo cola en urgencias porque nos sentó mal la cena? Y que decimos cuando el médico nos pregunta que hemos comido… la respuesta más acertada sería… “no lo sé…” era algo envasado que hacía buena pinta y que en el envase ponía alimento “sin conservantes ni colorantes. Todo natural”. - Espere, creo que eran “solomillitos de cerdo con salsa de vino tinto”- . El médico si es bueno te receta un lavado de estómago YA.

Primero, el cerdo no tiene solomillitos, las salsa…pues eso “salsa” es como el infinito en una calculadora…sal-sa l sal sa l… o sea SAL por tubo. Y lo del vino tinto, podría haber varias opciones, pero me quedo con que ni el Don Simón practica ese mal uso de su producto estrella. Resumiendo que ni se sabe que carne es, ni que vino, si es que es vino lo que utilizan. Lo único super cierto y sin dudas es que lleva SAL…. Y precisamente y con toda seguridad, es el único ingrediente considerado realmente un CONSERVANTE NATURAL de toda la vida por los siglos de los siglos.

Sinceramente y para terminar, desearía que los procesos se aplicaran más en los que mandan o quieren mandar y lo hacen mal, y menos en los alimentos que vamos a tomar.



Lorenzo López. 

jueves, 29 de octubre de 2015

Para que sirve un dedo

Para señalar, para llamar, para apuntar, para limpiar, para dibujar, para indicar, para allá, para acá, para ti, para mí, para él, para ellos, para chupar, para probar y comprobar, para empujar, para apretar, para acariciar y hasta para pasar página.

Sin ir más lejos de lo que se tarda en ir i volver, un dedo es un dedo. A este que se le pueden dar infinidad de usos. Donde menos te pienses, puedes meter un dedo. Lo de meterlos en los enchufes es para bebés, ya que los adultos buscan otro tipo de chispa. Con un dedo somos capaces de dirigir a un grupo indeterminado de personas o animales, haciendo que vayan donde queremos. Les indicamos el lugar de forma enérgica y usando el nombre de Dios en vano, recordando algunos santos y familiares de los mismos, es probable que se dirijan al lugar indicado. Con ayuda de ese mismo dedo accionamos el cerrojo y luego sólo nos faltaría soplarle.

Ese dedo que usamos para buscar monedas en nuestro bolsillo, en el monedero de la padrina o en los parquímetros. El mismo que se cuela en la nariz. Parece que no sea posible, pero entra, y lo mejor de todo es que encima es capaz de removerse buscando un moco, que luego una vez consigue sacar, no sabe dónde dejarlo… por unos instantes el dedo se convierte en lo más parecido a la barita de Harry Potter, que sabemos que es nuestro pero no sabemos qué hacer con él.

Eso de meterlo en lugares que debemos aun siendo avisados. Cuidado, recién pintado. Pues tenemos que tocar con el dedo para comprobarlo. Y luego nos quejamos… joder pues era verdad. Muy caliente, no tocar… ese dedo va hacia allí como si no hubiera mañana. Y acto seguido nos lo llevamos a la boca. Lo chupamos, lo soplamos y lo miramos maldiciendo lo mucho que quemaba.  Y cuando pone o nos dicen, “NO TOCAR”, que es lo primero que hacemos, tocar, coño tocar. Miramos a derecha e izquierda y tocamos, porque eso va con nosotros, como el dedo que también va y viene con nosotros.

Alguno recodará aquellos caramelos perforamos por el centro, en los que intentábamos meter el dedo… eso mismo, los “Chimos”. Tenían los agujeros pequeños, pero insistíamos a pesar de todo. Además si no se podía con el de color rojo, lo probábamos con el verde, y si no con el amarillo… Increíble pero cierto. Con los donuts es diferente, el dedo nos entra de sobra, siempre y cuando no comamos demasiados.

Al llamar al timbre usamos el dedo sordo. Que es aquel que aunque la persona que tiene que abrir la puerta nos diga que ya viene, sigue apretando el pulsador del timbre. El indiscreto, que es capaz de señalar a alguien del cual estás dando datos a otra persona. Cuando estamos en lugares donde no podemos hablar o por lo contrario, que hay más jaleo que en el sálvame, usamos el dedo para llamar a alguien. Hacemos esa especie de semi-rotación hacia arriba con intención clara de que se acerque aquella persona.

Cuando nos duele alguna parte del cuerpo, tenemos el dedo que es capaz de averiguar cuál es exactamente la zona que nos molesta. Y hasta el grado de intensidad del dolor. Si apretamos más, nos duele más, y cuando dejamos de presionar el dolor disminuye. También somos capaces de medir la “hartura”. La “hartura” es cuando alguien te tiene hasta los cojones o un poco más… con el dedo medimos ese nivel, diciendo aquello de “me tienes hasta aquí, (señalando la parte de la sien)

Una cosa chula es cuando encontramos un coche sucio. Je, je, je… ese dedo artista que improvisa una cara sonriendo y anota la típica frase de “lávalo guarro que no encoje” joder, lo bien que nos sentimos después de hacerlo. Yo he visto gente que hasta firma al terminar. El mismo dedo que repasa las monedas para pagar el pico de una cuenta. El mismo que repasa la carta de un restaurante siguiendo los platos de arriba abajo, para elegir lo va a comer, y que luego golpea dos o tres veces encima del precio del plato elegido como alertando del precio.

El mismo dedo con el que señalamos la mancha del prójimo para luego tocarle la nariz y reírnos. El mismo con el que descolgamos o colgamos una llamada de teléfono, o con el que nos aseguramos de firmar un documento poniéndolo encima de donde pone “firme aquí” después de preguntar. Cuando decimos mira allí y nuestros ojos lo primero que ven es la punta del dedo… luego ya buscan más allá.

Por supuesto está el dedo sexual. Cuando de una boca salen piropos pobres la dulzura y ricos en bravura, la mano se recoge, el dedo te hace la peineta y te manda a tomar por el culo.


Lorenzo López


jueves, 22 de octubre de 2015

Ahora vas y te la cascas.

¿Mamá, cuando comeremos pan de hoy? Mañana hijo, mañana. Eso en el mejor de los casos. Hay gente “pa to”, igual te planchan un huevo, que te fríen una corbata. Hay quien te pide de salir, porque le molas, y los hay que te enseña la salida. Los hay que se enamoran a primera vista, y otros que sin las gafas del “serca” no ven un tren parao.

El tío que te manda a por cebollas y le traes melones… (rima fácil) es parte contraria a la que rima con el cinco.

Los hay que desean a la vecina más que a su propia mujer, y otros desean que la mujer propia, no guste a los vecinos. El pez que se muerde la cola o la cola que se presta a ser mordida. El pan con nocilla o el tulipán sin helicóptero. Un mosén sin ostias o muchas ostias sin dueño. Aquellos que van a por agua sin cántaro o los que vienen sin cántaro de tanto ir a la fuente. Los maniáticos que tienen la manías o los sin manías que se hurgan la nariz y comen con las manos. El deseo de desear lo ajeno o lo ajeno que queda el deseo. Quien la hace la paga o quien la paga…ya no vuelve. Hay quien cree en los enanitos azules porque se cree más alto que ellos. O los que creen en papá nöel, o los que afirman que Pinocho era portugués, porque es de madeira. Miénteme Pinocho…miénteme. Unos llaman a los 805 XXX XXX para escuchar y otros para hacer la quiniela. Los chicos observadores miran a las chicas guapas y les encuentran defectos (cabrones) y los hay que encuentra virtudes sin necesidad de mirar. O sea, aquello del vaso medio lleno o medio vacío. (Personalmente, si es de agua lo encontraré medio lleno, pero  si es de wiski, siempre medio vacío)

 La mayoría de personas buscamos la diferencia entre el precio y el valor. Otros buscan la calidad del valor para ponerle precio a la sinrazón del beneficio de la duda. Y el que tire la primera piedra, la tendrá que ir a buscarla.  Porque no siempre podrás esconder la mano. Porque la suerte no la repartió un manco. Porque lo que va vuelve y tiro porque me toca. Porque si los hay listos, será porque no reman galeras. Los hay que pintan cuatro rallas y se hacen famosos porque Maradona las compra todas. Los hay que no buscan la fama… y siguen cardando la lana. El que engaña se miente así mismo y el engañado se venga omitiendo la verdad y nada más que la verdad. Hay quien está a las duras y a las maduras, y otros que se tienden bajo el árbol con la boca abierta. Si le pides peras al olmo, no te las dará…quizá esté sordo. Si insistes, ¿eres tonto…? no. Eres paciente y obstinado. Pero te quedarás sin peras. Aquel que da todo por su minuto de gloria en televisión. Para que veáis lo caros que son los anuncios. Los que siguen unas normas muy concretas basadas en el… “culo veo culo quiero” piensa lo que quieras, pero hablo de culos, sino de envidia. Tú llevas eso, yo quiero eso. Y es cuando te la dan con queso… demasiados “esos” juntos. Los hay que todavía creen que los pitufos vendrán a Lleida y otros que creen que ya hace tiempo que están por aquí. Los hay que bucean en la bañera de casa con flotador y algunos que hacen de socorristas cuando esto sucede. Unos hacen la pasta sin agua y otros ponen los ladrillos con dos cojones. El mundo gira, la virgen de la cueva que llueva que llueva, y otros huelen las nubes y a otros les huelen los pies. El cabezón no piensa más por su diámetro craneal, sino que piensa más cosas que tú al mismo tiempo. Mientras tú dejas ir unas flatulencias, él hace las cuentas de un país. (En España es fácil. DEBE – HABER) DEBE mucho. HABER hay, pero mal repartido. >

Y resumiendo el contenido de esta alegoría, decir que mientras otros pierden el tiempo mirando unos waps, tú te has ilustro y divertido leyendo. Y LO SABES!!!

Un punto y aparte.

Rubios o morenos, bajos, altos, listos, regulares o irregulares, atentos o cohibidos, cobradores del frac, vendedores de humo sin hoguera, ingeniosos, pensadores, parlantes, señoritas de moral distraída o varones desorientados, buscavidas, quinquis, vividores y folladores, ministros y otras bestias, y animales de dos piernas. Para gustos los colores, para risas las tuyas, para sosos están los del quinto. Para razones los jefes, para mandar los comandantes, para las suegras, un respeto. Para dirigir muchos inútiles. Para gozar el colacao maravillao. Para besar tus labios, para escribir mí destino, el hielo, para soñar tus piernas, para  viajar los sentidos. Para bailar un pañuelo con monedas. Para llorar, mis penas. Para contagiarme tu esperanza, para ayudar, dar. Para recibir, ir. Para enamorarse, sé. Para morir tenemos toda la vida, para disfrutar unos segundos. No dejes para mañana todo lo que hoy puedas acumular en tu alma hoy. Para etiquetas tu talento. Para beber agua. Para comer el mundo. Para dormir tus brazos. Para respirar tú aliento. Para unos un porquería, para otros, Dios te salve María. Para algunos un puñado de tontadas y para los buenos… un dulce cuento de Hadas.


Lorenzo López


jueves, 15 de octubre de 2015

La mala palabra

Estamos rodeados por casi 300.000 palabras y sólo usamos aproximadamente un 10% de ellas. Muchas son repeticiones de aquellas más comunes y otros las que escuchamos y, nos gustan y usamos, en ocasiones con desconocimiento de sus variados significados o posibilidades.

No existen malas o buenas palabras. La diferencia está en el uso de la misma. Y cómo no, la forma de interpretar palabras cuando las escuchamos o leemos. Siempre hay alguna frase o conjunto de frases, en la que nos llama más la atención una palabra sobre otra.

Y todo empezaría más o menos así.

Llamada de teléfono:
Hola buenos días. Le llamo para ofrecerle una mejora en su contrato de línea de móvil.
Que entendemos aquí. Miau!! Seguro que la mejora es para ellos, ya me están liando como la otra vez. Aquí la palabra que nos llama la atención es mejora, y en esta ocasión nos produce una sensación de mierda.

Nos vamos de rebajas:
Otra palabra que nos gusta e incomoda a la vez es la de rebajas. Vaya tocada de huevos cuando sabemos que entrados en verano llegaran las rebajas. En ese momento nos mola porque tenemos la conciencia de que encontraremos una ganga entre empujones, colas más largas que lo que dura una hipoteca y marujas indiscretas. Pero también hay rebajas en enero. Y esas sabemos que pueden ser mejores, pero nos toca la pera saber que al precio que van las gambas, los polvo-rones, el turrón (aunque las almendras estén rancias) la currada de los canelones, los putos regalos de compromiso, los de los niños que los empiezan a pedir en septiembre… y no sigo por no desanimar a nadie. Todo eso hace que conforme nuestros euros de la cuenta bajan, suba la sensación de que no podremos comprarnos gran cosa. Yo creo que las rebajas las inventó alguien que tenía mucho tiempo y poco estilo. Dentro de las rebajas nos puso el ofertón, las super-rebajas, el tres x 2, el 2 x uno y el remate final. La ostia vamos. Sólo un tipo poco estiloso y con más tiempo libre que el perro de Obama, sería capaz de permitir que un grupo indeterminado de personas (normalmente féminas) se atrincheren frente a un centro comercial o gran superficie, acorralando y acojonando hasta al vigilante. Hay quien viste ropas fibrosas y elásticas para  evitar los agarrones. Ese vestuario hortera, que en la mayoría de casos hace ya años y paños que fue adquirido en algunas rebajas-bajas. Ahora pienso por un momento en el diseñador de esa malla y ese suéter viscoso, elástico y ceñido a la carne más enojada del momento. Quizá fue el inventor de las rebajas, que pensó que haciendo esa clase de ropa no tendría que preocuparse por las tallas… o sea talla única… bufff. No voy seguir, porque no me hago a la idea de cómo vestiría él cuando creaba esas cosas.

Pedir un favor:
A quien no le han pedido un favor alguna vez. Ya!! Vale. Ahora nadie se acordará de ellos por miedo a que alguien le recuerde lo que tiene pendiente y esas cosas. Pues bien. A mí me suena haber pedido algún favor, no sé cuántos, pero sí estoy seguro de haberlos devueltos todos. El caso es que cuando alguien, (dígase, amigo, conocido, aprovechado, caradura, mascachapas, inventor de rebajas o como no, un familiar) (vuelvo a abrir paréntesis porque, ¿os habéis fijado en lo contradictorio de que té pida el favor un familiar?) FAMI-LIAR…es que en el fondo, o en el final, mejor dicho, ya te está dando pistas “LIAR”. Ahí lo dejo. Como iba diciendo, cuando alguien se acerca y te saluda…”que tal, te veo muy bien, haces buena pinta, te veo más joven, etc, etc” Tú le empiezas a mirar con cara rara, tanto, que no sabrías ni reconocerte tu solo en un espejo. Callado y atento a lo que falta por llegar, no le quitas ojo y te apartas un poco de él. Y llega el momento más emocionante de tu vida y escuchas; tengo que pedirte un gran favor. Bueno un favor normal, pero que es muy importante para mí. - Tú ya te estás imaginando una calculadora científica… mientras él sigue. “Es que sabes, el otro día, bueno que me pasó una cosa que ahora mismo no te puedo contar pero que es muy, muy fuerte y por eso te pido este favor”. - Tú por dentro ya estás más encendido que el mapa de Bonanza, al tiempo que piensas en aquella calculadora a la que le va creciendo la pantalla, como para acoger tantos dígitos como el saldo de una tarjeta black. El sudor se te desliza sigilosamente por alguna parte de tu rostro que ni tú percibes. Tus manos alojadas en la parte posterior del cuerpo, mientras tus dedos juguetean los chicos con los grandes, como apostando a ver a quien le toca cruzarse y a quien rezar y santiguarse. A pesar de que tienes más prisa que una diarrea, aguantas hasta el final. Y entonces ese alguien te dice… “Amigo necesito que cuando te llame mi mujer, le digas que ayer por la noche dormí en tu casa”. La ostia puta… el suspiro que sale de tus entrañas es más caliente que la cama de Julio Iglesias, y lo hechas…, y es más largo que el paseo que te tocó hacer a la edad de los granitos, con la más fea de la Wonder un domingo por la tarde. De tu mente desaparecen muchas cosas. La calculadora vuelve a su tamaño normal. Los euros de tu cuenta vuelven a ser los cuatro putos cuartos que tenías, y es cuando reaccionas y le dices… Tranquilo amigo mío, no te preocupes, que si me llama, (que me llamará…) le diré que estabas cenando en mí casa, conmigo y mi Tere. Él se va contento, tú más relajado y con una inquietud que te ronda…

Y ahora como coño le digo a mi Tere que ayer por la noche no estaba en la partida con mis amigos…

Moraleja!!! Por ese nombre no me viene nada. Vuelva a intentarlo más tarde. En todo caso sería algo así. 
No todo lo que parece bueno es tan bueno y ni todo lo que parece malo… es tan bueno.

Hasta más leer.


Lorenzo López