Lectura de Elena

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jueves, 16 de febrero de 2017

Cosas que se dicen por ahí

Todo el mundo cuenta cosas. Unos porque las saben con seguridad. Otros porque les gusta meter cizaña. Otros porque le van los cuchicheos. Otros porque no saben lo que es guardar un secreto. Otros porque pasan de todo. Y otros porque pa chulo mi pirulo… La cuestión es que un simple rumor se puede convertir en grande, dependiendo a quien se lo cuentes, y dependiendo a quién y cómo, éste, lo cuente luego, y así sucesivamente.

Por ejemplo.

Que la vecina me ha dicho que ha visto a tu hija preocupada. Y la otra cuenta: oye que me enterado que la hija de la del 3º tiene un problema muy serio. Y la siguiente dice: oye me han cantado que la hija de la del 3º tiene un gran problema, a ver si va a estar embarazada… y la siguiente ya… vamos: sé de buena tinta que la hija de la del 3º está embazada y tiene un gran problema. Y para rematar… oye que me han contado que la hija de la del 3º está embarazada y tiene muchos problemas en casa, seguro que no sabe quién es el padre. Y la guinda podría ser algo así: queme enterado que la hija del quinto está embarazada y tiene grandes problemas con el padre porque no sabe quién puede ser.

Otro ejemplo. 

Hijo ves a la vecina y le dices que te ha dicho tu madre que si le puede dejar dos bolsas de té Pompadur. Y el hijo que sube y le dice a la vecina. Señora vecina, que dice mi madre si me deja  que me ponga en pompadur y usted en bolas.


Con los mensajes de los anuncios o los dichos que se han hecho populares, pasa prácticamente lo mismo. Cuando escuchamos alguno, damos por sentado lo que nos dicen y simplemente pensamos en ello sin más.

Por ejemplo.

Ese que dice. Si la vida te la limones, haz limonada. Está claro que con limones no podemos hacer café. Igual que cuando debajo de las tapas de algunos productos te pone…sigue buscando... y tú piensas, vale sigo buscando, pero hasta cuando!!! O esa de… Llévese 3 y pague 4… y si me llevo una, que tengo que pagar ¾. O aquello de… Compre nuestro producto y si no está contento le devolvemos su dinero… a ver, si vas enfado a comprar ese producto ya no haría falta que te cobraran, no? A buen entendedor, pocas palabras bastan. Vale… pero si le puedes explicar las cosas bien, no andes con adivinanzas ni ostias, dile las cosas como son y punto. Donde las dan las toman… suena pelea joder.  Una que suena mucho y que siempre está en boca de muchas personas, es esta que dice…  Si quieres guardar tu línea, regula tu dieta. Primero, si hago una dieta no es para guardar la línea, es para llevarla puesta en mi cuerpo. Y segundo, eso de regular la dieta… pero que se han pensado que es como la calefacción que regulas la temperatura que quieres.

También ocurre cuando te intentan vender lo mismo pero mejor. O sea… te ofrecen un producto y te dicen, lo mismo de siempre pero con un nuevo sabor. Coño… si tienes un nuevo sabor, ya no es lo mismo de siempre, algo habrás cambiado seguro. Otros que molan son los que dicen… Formato ahorro!!! Joder…te venden un envase tan grande que como en casa no seáis más de 8 o 10, al día siguiente de abrirlos, los tienes que tirar porque se han pasado. ¿Dónde está el ahorro? Pues que ya no comprarás más. También mola cuando ves que en el envase ponen… ahora con un 20 % más. Y tú te miras envase durante un rato y le das vueltas y vueltas, y lo único que percibes es que el mañana de la bolsa es un poquito más grande, que la cantidad de producto y aire ocupan prácticamente el mismo espacio que siempre. Y piensas… claro, el 20% de más se refiere al tamaño de la bolsa.



Lorenzo López



jueves, 9 de febrero de 2017

Sin cuenta no entras más

Esto es todo lo que vamos a tener en cuenta.

No atarás a nadie más fuerte que lo que quieras que te aten a ti. Nunca taparas la boca de otra persona con alguna prenda interior tuya… y menos un calcetín. Si usas cinturón que sea para sujetarte los pantalones o para guardarlo en el armario. Nada de hacer el Espartaco en la cama con ella. Si tienes grilletes para jugar, juega, pero no aprietes mucho, que luego deja marca y la yaya se fija en todo. Si usas cremitas deslizantes, vaselinas resbaladizas o similares, asegúrate en que momento debes aplicarlas y donde. Si no se te puede escurrir lo que tengas en las manos. La ropa no siempre tiene que ser sofisticada. Hay muchos tipos de pendas pensadas para ocasiones así. Piensa que depende como te pille, cuanto más fácil sea sacársela mejor. (Me refiero a la ropa…) Depende que otras ocurrencias tengas sobre que otros artículos usar, piensa siempre que hay un refrán que dice… No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. O sea que piensa antes de escoger. Si usas cuerda, no le des mucha, no hace falta que la cosa vaya demasiado lejos. Arrodillarse no tiene nada de malo, siempre que no sea una obsesión. Hay muchas formas de hacer según qué cosas y no hace falta arrodillarse porque sí. Pienso que el aquí te pillo aquí te lo hago. mola mucho, pero siempre con complicidad y de una forma divertida.

Las cosas son como son y no siempre encontrarás a alguien que hará todo lo que tú quieras. No hablo de bofetones para que alguien te atienda o te preste atención, hablo de provocar con miradas, risas cómplices, susurros y cualquier cosa que se te ocurra, para que ese alguien te preste atención. Dominar siempre según qué situaciones tiene que hacerse hasta pesado. Monótono, diría yo. Hay situaciones que no puedes contar a nadie. Cosas que ocurren que se tienen que quedar ahí porque sí. Pero hay muchas otras que son bonitas de poder explicar a los amigos. Decirles cómo te ha ido el fin de semana o con quien has pasado la tarde noche. O simplemente que has hecho algo diferente que te ha sentado muy bien. 

Hay muchas formas de hacer que el placer se convierta en una forma agradable de sentirse bien. No es necesario hacer un contrato para ello.

En ocasiones el no saber qué nos va a pasar, ya no proporciona una sensación de excitación lo suficientemente aguda como para desear que se repita más veces. Lo mejor de todo no es que los momentos tengan que ser especiales, sino que haya algo que haga que los momentos valgan la pena sentirlos como especiales. La monotonía rompe destinos. Rompe hasta el sentido común de algunas de las cosas que podrían pasar y no pasan. El ingenio es importante para todo. Incluso para hacer que en menos de dos horas se puedan hacer algunas de las cosas que a veces piensas que harías y no haces por que no tienes tiempo. Sobre todo, abrazar, tocar y besar... sentir. 

Si para tener un grey hay que tener 50 sombras tan oscuras que no veas venir nada de lo que te puede pasar, pues no me parece demasiado normal. Yo personalmente, prefiero menos sombras y más claros. Menos condiciones y más emociones. Menos utensilios i más sensaciones de roce. Menos cosas raras y más sorpresas gratas.

No siempre seguir las normas tiene que ser una mala idea. Romperlas de vez en cuando y hacer algo excitante como una locura que te haga sentir super bien, me parece genial.


Eso sí, que el disfrute sea mutuo y bien repartido.



Lorenzo López.



jueves, 2 de febrero de 2017

Nadie sabe

A veces las cosas son muy simples. Demasiado diría yo. Incluso frágiles i mortales. La vida nos trae lo inesperado y nos pone en bandeja como disfrutarlo. Nos perdemos pequeños detalles que nos harían especiales, mientras observamos grandes acontecimientos, que no van más allá de serlo. La vida gira a nuestro alrededor como siempre lo hace, y seguimos tropezando en la misma piedra, i ni no en otra. Pero en ocasiones nos pilla desprevenidos, y no sabemos darnos cuenta que para llegar un poco más alto no es cuestión de estirarse, es cuestión de creer. Es cuestión de poner el alma en lo que haces. De llorar si hace falta, de perdonar. De rellenar los huecos de alma con momentos que hicimos únicos. Y hacer que la soledad que nos invade entre tanta gente se desvanezca como si nada.

Nadie sabe el tiempo que nos queda para disfrutar de lo que más queremos.

Nadie puede adivinar si mañana durará más que hoy…o si ayer solo fue ayer y no pasó nada más.

Nadie sabe cuándo pasará por tú lado la esperanza desnuda, sin su verde habitual, con su mano tendida.

Nadie sabe cuándo un susurro tras colarse por tu oído, te hará estremecer como nunca antes te pasó.

Nadie sabe si un día perdonas, aunque sea por enésima vez, a quien por ti dedicó algo más que su tiempo, su amor.

Nadie sabe si el primer paso que des mañana al levantarte, será el empiece de una nueva forma de sentir la felicidad.  

Nadie sabe si un parpadeo hará que te pierdas ese instante de la vida donde se ven los deseos paseando.

Nadie sabe que lágrima llegará primero a tu corazón, si la que lloras por dolor o las que derramas por amor.

Nadie sabe cuánto tiempo tardarás en rozar la luna en uno de tus sueños, y volver y seguir abrazada al cuerpo que amas.

Nadie sabe el tiempo que nos queda para pasarlo juntos…

Nadie sabe el motivo por que cual aquel día cuando decidiste escoger un ángel fue porque sí…o porque lo merecías.

Nadie sabe cuándo volverá a suceder aquello que te cuándo te sucedió lo mejor que te podía suceder.

Nadie sabe si el primer suspiro fue porque salió sin querer, o porque quiso salir.

Nadie sabe cuántas veces uno piensa en otro, ni cuantas el otro piensa en ti.

Nadie sabe si cuando alguien piensa que mereces la pena simplemente lo piensa o lo cree.

Nadie sabe cuánto sabe el que lo sabe todo.

Nadie sabe si lograrás que lo que hoy dices que no puedes conseguir…Eso sólo lo sabes tú.


Lorenzo López.


jueves, 26 de enero de 2017

Despistes que despistan

Es como la vida misma, os pasa a todos…

Ejemplos de despistes:

Un día de lluvia entras en una cafetería y dejas tu paraguas en el recipiente donde todo el mundo lo deja. Tomas algo, miras la prensa, vas al baño… y tu tiempo se consume, tienes que irte. Pagas i te diriges a coger el paraguas. Lo coges y sales de la cafetería. A los pocos segundos alguien te grita porque te has llevado su paraguas. Lógicamente lo miras y le selo  devuelves, y tu coges el tuyo. Le dices que ha sido un despiste y aquí no ha pasado nada. O sí. Porque a todo el mundo que le ha pasado esto del paraguas y por error a cogido otro, casi nunca ha sido uno más viejo que el suyo. Siempre parecido pero más nuevo. Quizá ha habido algún caso al revés, que algunos ha cogido un paraguas viejo olvidándose los suyos que eran nuevos. (Pero eso ya es algo más que despiste)

Otro muy usual es cuando compramos algo y a la hora de pagar damos mal el importe que nos marca el recibo. O sea que damos menos dinero. El vendedor nos llama la atención, y nosotros respondemos, perdón ha sido un despiste. Añadimos lo que falta y en paz. Pero que hacemos cuando es el vendedor el que se despista y nos devuelve de más. Que hacemos la mayoría… ahí lo dejo.

Quien no ha dicho alguna vez eso de… “Que despiste tengo hoy”.

Hay quien se despista y acierta. Hay quien se despista y se equivoca. Hay quien se despista y se despista, y ya está. Ahí quien se no despista nunca, y jamás sabrá lo que se siente.

Pues bien, todo el mundo nos despistamos de vez en cuando. Hay quien le pone más sal a los guisos porque se despista, o los que le pone más azúcar al café porque hablando, hablando pues eso…que me despistao. Hay quien queda a una hora y llega tarde porque se ha despistado. Los hay que ni ellos mismos se dan cuenta de que se han despistado de despistarse. Los hay que suben al autobús sin mirar si es el que esperaba por despiste. Y hay algún chofer de autobús que se despista del aviso de parada y sigue adelante. Hay quien compra embutido, tomates, aceite para el bocadillo de mañana y por despiste no compra el pan. Hay quien sin darse cuenta llama al timbre de otra puerta y se sorprende que le abra otra persona. Hay quien se despista con un suspiro y los hay que se despistan con menos. Hay quien se despista y se enamora.

Hay quien recorre una distancia para ir a buscar algo, y cuando llega al lugar, se da cuenta que no era por ahí, vaya despiste. Hay quien anda despistado chateando con su móvil.  Hay quien se despista y se duerme. Hay quien con el rollo del despiste te la cuela. Hay quien se despista adrede para observar su alrededor como se despistan los demás. Hay gente que pasea y se despista con un ruido. Y hay quien se despista sin querer hacerlo. Hay agendas vacías de palabras y llenas de despistes. Libretas con deberes incompletos… por culpa de los despistes…? Hay despistes que nos despistan a todos.

Llllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllllll hay que me despistado

El típico despiste de hacerse un café en la nespresso sin cambiar la capsula usada. Está el de oír sin escuchar y no enterarse de nada. El de bajo en 5 minutos, y tardar 15 o 20. El de ir dos amigas al baño y a la que tiene que vigilar la puerta le suene el whatsapp y se despiste… y te pillen en bragas.

El despiste de caminar hacia allí, cuando era hacia allá. El despiste de pararte para pensar que tienes que hacer. El despiste de pensar que estás haciendo lo correcto y errar por completo.

No hay mayor despiste que el que no se reconoce. Porque despistarse de vez en cuando es bueno para la salud. Es bueno para dejar de pensar en lo que estabas haciendo y estar unos minutos en babia… que dicen que aunque sean unos minutos, se está muy bien.

Si nadie se despistara, la vida sería tan seguida y continua, que nuestras agendas no tendrían tachones de esos que molan, como los mismos que hacíamos en las libretas del cole.


Reconozco mis despistes… más que nada porque son míos.



Lorenzo López