Lectura de Elena

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jueves, 21 de agosto de 2014

Desde la barra… Otro punto de vista

Desde la barra, en cualquier posición, hay diferentes puntos de vista de las mismas situaciones. Estos son algunos.

Las horas transcurren por sí mismas, pero en dependencia de la acumulación de clientes, se hace más o menos rápido el trascurso del tiempo.

Hay una posición mágica, quiero decir que siempre hay un lugar desde donde se observan cosas de forma muy diferente y asombrosa. También se escuchan mejor algunas de las conversaciones de los distintos clientes, que se colocan en la barra para hacer deleite de sus apetencias alimentarias y otros menesteres. Es muy curiosa la cantidad de personas, que sin pensar, supongo, cuentan lo que quizá en sus casas no hablan por vergüenza, o no dirían sin tener en sus adentros, unos tragos…

Un grupo de… conocidos, y lo digo así, porque creo que se conocen más por compartir rondas, que por amistad sucedida en el trascurso del tiempo. Además no suelen venir todos a la vez, y lo normal es que cuando se encuentran en la parte buena de la barra, se saludan como si hiciera tiempo que no se ven. Llega el primero y se pide su vinito y ojea algo para picar. Se queda más o menos en un sitio, aunque va y viene como si esperara a alguien. Pues sí, llegó ese alguien. Saludos cordiales y una ronda porque yo lo valgo… ojeada al picoteo, mientras otro caballero entra por la puerta saludando casi desde la misma, y otro más… Y es a partir de ese instante cuando empieza la sesión de anécdotas, pensamientos varios, ocurrencias dispares y… como casi siempre, a ver quien la tiene más grande.

Quizá sea la casualidad o vete a saber qué, uno se fija y escucha, mientras se suceden distintas situaciones. La cuenta de las rondas va aumentando mientras estos caballeros se empeñan en arreglar cosas, lo que sea, pero algo cambiarían para, según su criterio, arreglar… el mundo?

El bendito vino, sea del color que sea, para esto no hay racismo que valga, hace mella en algunos más aprisa que en otros. Y siempre está al que se le ocurre la gran idea de expresar algo distinto al tema que en ese momento concierne y mantiene a todos a la escucha… bueno a casi todos. Ese tipo salta a la ligera y expone lo que haría si él fuera el que mandara en ese momento en España. -Me gustaría verlo en casa delante de su mujer…-, Haría que todos los políticos pagaran por todo lo que han hecho y a la mayoría los soltaría en la mayor plaza del pueblo o capital. Digo mayor porque hizo hincapié en que fuera la más grande para que hubiese más gente dándoles de bofetadas. Madre mía, si esa es la manera que tienen algunos de arreglar el país, dejándose llevar por los delirios de unos cuantos vasos de vino, estamos listos. Ahora, que hubo uno que contradijo lo mencionado por el tipo de las grandes plazas, diciendo… no hombre no, como les vas a poner delante del pueblo para que los linchen, primero que devuelvan todo lo que han robado…con dos cojones!! Luego ya…

Y por ahí van los tiros de las conversaciones del grupo de “adultos experimentados”, que amparándose entre tinto y valdepeñas… aumentan las ganas de hacerse con el mando de la conversación y dirigir sus ideas, con menos rumbo que la gallinita ciega.

Otro punto de vista es cuando observas personal más joven, pero no con menos huevos que cualquiera, vaya por delante.

Estos son más del santo de la cerveza, San Miguel. Que por cierto cañita a cañita, también cunde lo suyo, y llegados al punto clave, sucede lo esperado. Conversaciones sin sentido y paridas a raudales que se amontonan en la mente de parte de la compañía que no beben, pocos, por cierto. Algunos de estos abstemios, mueven sus cabezas asintiendo lo que escuchan, sin darse cuenta que de esta manera, dan más rienda a los devotos de San Miguel, que una y otra vez vacían sus jarras para volver a llenarlas con tan preciado zumo de cebada.

Cuando estos grupos son todos amigos, quiero decir que no hay parejas de hecho entre ellos, aunque haya chicas, las conversaciones cogen un tono más tosco y ordinario. Me refiero, y seguro que  ya sabes tú por donde voy, a que se desmadra la cosa y empiezan a salir… las veces que me follao a la tía aquella del otro día que parecía que no le gustaba… y cosas así. Emergen en un estado de poder casi absoluto en cuanto se llenan la panza de cerveza y la mente de una sustancia, la cual no sé su nombre, y eso hace que pierdan el sentido de las cosas normales. Más o menos. Una observación que hago… Si entre las chicas que les acompañan, hay alguna al que le hacía tilín-tilín, me parece que después de los comentarios del machote de turno y sus rufianes, se acabó del todo el posible polvo, que cualquiera de las chicas pudiera tener en mente… o en otro sitio.

La cuestión es que hay puntos de vista y situaciones muy distintas, dependiendo de con quién te encuentres, si son más o menos amigos o conocidos, o mucho más aún, dependiendo de con quien vayas por ahí. Porque estoy seguro que muchos de los amantes del vinito “qualsiasi colore”, como dirían en Italia, y filósofos de las leyes que aplicarían para arreglar el país, no hubieran dicho lo mismo delante de sus padres. Y ya no te digo nada de si van con sus esposas. Joder, la bronca puede ser tremenda, eso si consiguen acabar un par de frases… y el dolor de cabeza de ellos al día siguiente, no sería nada comparado con el dolor de cabeza de ellas… iban a estar unos cuantos días, o quizá más… sin tocar fondo caliente. Ya me entendéis…

De puertas para fuera, todo es muy bonito. El problema está dentro, bueno, las habas se cuecen en todos sitios. Me refiero a que cada uno se sabe el cuento su manera, y lo cuenta como le sale de los huevos. Y si encima te acompaña  San Miguel o la estrella, o la selecta de la casa… o Don Mendo o Don Simón o Don rosado o el blanco más blanco y encima fresquitos… pues tira millas que ya llegaremos ande sea… hip!!!

Quiero hacer mención a una pareja de chicas, que a pesar de lo que va esto, me hace gracia contarlo.
Sentadas en una mesa, solas las dos, consumían un par de coca-colas zero. Al principio hablaban bajito. Tenían una conversación más reservada que la agenda de paquirrín. Eso mientras duró la primera ronda. Que por cierto, tengo dudas que no sean las rondas en sí, porque volvieron a pedir dos chispazos más de la vida, y zero, y la verdad es que se pusieron gallitas las dos nenas entre sí. Que es lo que más me sorprendió. Llegando incluso a tener momentos en que la conversación subía de tono, y no sólo me refiero al volumen, sino también a las formas.

En fin, repito que no sé si son la cantidad de rondas que afectan como para que digas cosas incoherentes, absurdas, bastas y faltas de respeto, o bien es el alcohol como toda la vida ha sido, el que nos hace, en ocasiones, percibir otro punto de vista.

Fuera como fuese, siento que la vida sin estas cosas, no sería lo mismo. Sería como pasear por un descampado y quedarte sin ideas para imaginar algo chulo, que te hiciera el camino más ameno.

El que sepa rezar, o quiera, que se acuerde de los santos arriba mencionados… “que sólo nos acordamos del paraguas cuando llueve”


Lorenzo López. 

miércoles, 20 de agosto de 2014

21ª Crónica para Elena

Querida Elena.

Esta semana ha sido muy diferente a todos. Con un significado especial, de los que dejan huella.

A pesar del calor y de algún otro contratiempo, sigo pensando en ti como el primer día. Sigo teniendo la esperanza de que algún día encontraremos una solución para que sigas entre nosotros. Cerca de los que te queremos y admiramos tu fuerza y ganas de vivir.

Quisiera hacerte saber que todo lo que hay escondido en estas palabras es para ti. Estoy seguro que sabrás sentirlas…

Recibe un fuerte abrazo de tu amigo.

Lorenzo López

jueves, 14 de agosto de 2014

Un golpe de muerte

Un fuerte golpe me despertó, eran las siete y veinte minutos de la mañana. Sin dar luz, me levanté de la cama y me acerqué a la puerta de la habitación. Pegué el oído a ella, intentando escuchar algo, pero nada. La abrí con mucho cuidado y mientras caminaba a paso lento por el pasillo, intentaba tranquilizarme. Cuando llegué a la puerta del comedor, me asomé y todo estaba en calma. Fui a la cocina por me hubiera dejado la ventana abierta pero estaba cerrada. Era muy extraño. Aquel ruido tan fuerte y seco, era como si alguien hubiese golpeado una puerta. Entonces eché un vistazo por la mirilla de la puerta de entrada al piso. En el rellano no había nadie.

Cuando parecía que todo podía haber sido un mal sueño, volví a escuchar un golpe parecido…y en pocos segundos otro más. Me daba la sensación de que venían de la escalera, y volví a mirar por la mirilla durante un buen rato. Tras unos minutos, vi a dos tipos que estaban por la puerta de la escalera. Se me pusieron los pelos de punta. Uno de ellos llevaba una bolsa como de deporte, pero grande. El otro una barra de hierro en una mano y en la otra una anilla con diversas llaves de distintos tamaños.

Justo cuando quería moverme para ir a buscar el móvil y llamar a la policía, uno de ellos miró hacía mi puerta…entonces si queme acojoné de verdad. Pero el otro, algo más corpulento, le hizo una señal dirigiendo su la mano donde portaba el manojo de llaves, hacia la puerta del vecino.

No sabía qué hacer, si ir a buscar el teléfono que lo tenía en la habitación para llamar a la policía, o seguir observando para poder identificarlos más adelante. Al final decidí ir a buscar el móvil. Con mucho sigilo caminé hasta la habitación, cogí el móvil y volví a la puerta de entrada. Miré de nuevo por la mirilla…pero aquellos tipos no estaban. Me cague en todo, estaba seguro que habían entrado en casa del vecino a robar y lo peor es que luego me tocaba a mí.

Con más nervios que Falete en un trampolín a punto de tirarse a la piscina, marqué en número de emergencias 112.

Me contestaron enseguida, muy rápido, tanto que la nómino me dura más tiempo. Les expliqué lo que estaba pasando. Le proporcioné los datos suficientes como para que vinieran ya. Aquella chica me seguía hablando, diciendo que no le abriera la puerta a nadie. Joder señorita, ¿usted cree que les llamo para abrirles la puerta?... la ostia!! Pero ella continuó diciendo de las suyas. Señor, no les diga nada, no hable con ellos, ni entre en discusión con ninguno de ellos. Me caguen la leche… si la telefonista le hubiese visto las pintas y sobre todo las manos del que llevaba la bolsa, que parecían raquetas de squash, no me diría eso. También me dio otra fantástica indicación. Si consiguen entrar no se resista, dele todo lo que le pidan y no les mire a la cara, si les mira, es posible que le maten. Dios mí… pero de donde ha salido esta chica… ¿será posible las instrucciones que da? como se nota que ella no está aquí.

Por un par de segundos dejé de mirar por la mirilla… intentaba pensar en lo que me había dicho aquella señorita del servicio de emergencias. Sonó el timbre de mi puerta y mi cuerpo se quedó inmóvil. No sabía si girarme y mirar de nuevo o ir al baño, atrancar la puerta y esperar a la policía. De nuevo el timbre sonó y tras sonar dos veces, una voz tan grave como mi ataque de nervios, dijo. Abra por favor, soy el hijo del vecino, necesito comentarle una cosa. Es urgente. 

Entonces pensé que quizá ya le hubieran robado y necesitara llamar a la policía, o igual le habían hecho daño y necesitaba curarse. Esta vez sin usar la mirilla, abrí la puerta.

Sorpresa!!! Eran aquellos dos tipos. Por mi cabeza ya no pasaba nada igual que por mis venas, creo que la sangre estaba toda es mis pies, porque lo único que sentía eran ganas de salir corriendo.

El más grandete, el de las manos como raquetas de squash, me dijo. Señor, soy el hijo del vecino, mi padre está fuera y hemos venido a hacer unas reformas. Este es mi socio Martín y yo me llamo Antonio. Encantado de conocerle. Las ostia puta… el susto que me habéis dao. Joder chavales, pensaba que habíais venido a robar a mi vecino.

No, no tranquilo, sólo necesitamos que nos deje enchufar un alargo para poder cagar los móviles, es que no tenemos batería y necesitas llamar para que nos traigan el material.

Manda huevos que vengan a trabajar sin material, sin batería en los teléfonos y sin vergüenza… que jeta tienen algunos.

Cuando llegó la policía se formó una que para que te cuento… al final muchas disculpas y mucho lo siento, pero yo aún tenía nervios para un par de semanas… por lo menos.



Lorenzo López

miércoles, 13 de agosto de 2014

20ª Crónica para Elena

Hola amiga Elena.

Esta semana no ha sido muy diferentes a las demás, salvo en una cosa. Hubo un momento, el pasado fin de semana, que me hizo sentir algo diferente y especial, y que compartiré contigo de forma privada. 

Me alegro que te encuentres mejor, que tu recuperación, aunque lenta, vaya bien. Sé que no se puede cantar victoria, pero cada día que resistes y vives, es un día más que el mundo gira para ti. Y para ti son algunos de mis sentidos, una parte importante de mi cariño y todo el ánimo que puedas necesitar.

Te mando muchos besos y todo el apoyo que necesites lo tienes sin duda alguna. Porque siempre formarás parte de la vida donde a cualquiera le hubiera gustado encontrarte, conocerte y aprender de ti, a sentir como sólo tú lo haces.

El amor que mando en estas letras es para ti… disfrútalo mucho.

Siempre contigo.


Lorenzo López.