Lectura de Elena

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jueves, 8 de marzo de 2018

Confusiones

Cuando la fusión es “in”, te puedes relajar por dentro y por fuera. Caliente o fría, pero que vaya contigo.

Todo el mundo confunde unas cosas por otras, o dice sin pensar algo que le confunde, como por ejemplo “la noche…” Algunos confunden el tocino con la velocidad. Otros confunden el chocho de la chacha con la picha del pocho. Los hay que les confunde un abrir y cerrar de ojos, como un visto y no visto… joder lo mismo que cuando te joden la cartera y no te enteras hasta que por fin te decides pagar una ronda… un visto y no visto hasta vete a saber cuándo. Las ideas navegan por nuestro cerebro celebrando que están ahí, que todo parece de puta madre. Pero en el momento que uno aprieta y se estruja para que una de esas ideas salga brillando, ostia… la cosa cambia. Y mucho que cambia, porque también se confunden y en lugar de salir en forma de palabras o gestos, asoman con ruido, y otros sin… (Estas ideas silenciosas, casi son para cagarse, vamos) por el tercer ojo, también llamado el ojete, el bullo, el trasero, el pompis, el ano, el unisex o el culo, que es lo más conocido. Digo esto de las ideas que a muchas les salen por el culo como pedos, fijándome en algunas de estas referencias.

Slogans de moda para toda clase de productos. Versión Gold. Súper mejorada y a un precio menor. PEDACO GRANDE. Porque, ¿a que empresa (con ánimo de lucro, que son la mayoría) se le ocurriría cambiar envases, hacer anuncios nuevos de tv, y fabricar un súper producto mucho mejor que el que tenía antes para venderlo más barato…? A NADIE, A NINGUNA EMPRESA, COÑO. Primero que si cambian etiquetas es porque quizá toque renovar o lo más probable, que sea parte del marketing. Segundo, el dorado es significado de riqueza, que le da un valor añadido a la marca, sin duda. (Otra cosa es el producto final que nos venden) Tercero… ¿Por qué mejorar un producto, si sólo con un cambio de imagen y el atractivo del color dorado se vende más? (hay estudios que así lo afirman, los envases en color dorado tienen más tirón que los normales) Y la cuarta y muy importante. ¿Porque nos dan un productazo, asumen los gastos del cambio de imagen, anuncios tv, y de los envases y nos lo venden más barato? (yo diría que aparte de que el producto es el mismo, nos ponen menos cantidad de la que nos venden) pensad los productos GOLD (sin envase), de la mantequilla, los yogures, o las cremas faciales, etc… Ahí lo dejo.

Creo que la expresión de… “hay ideas que apestan” viene de cosas así.

Siguiendo con cosas que nos con-funden, tengo un vago recuerdo de una anécdota que quizá vaya bien para terminar esta alegoría.

En un garito de noche, (esto de noche, es porque era de noche, no es con-fusión) en un PUB, vamos. Había dos tipos que no le sacaban ojo a un par de nenas, (a mí parecer eran sudamericanas) que rondaban por allí. La cuestión es que uno, el más con-fundido de los dos machotes, tuvo una “peoidea”. Propuso a su colega invitar a las nenas a su “keli” para tomar algo y lo que surja… (ya todos sabéis lo es eso de lo que surja…una mierda segura) el colega menos tonto asintió con más razones en los huevos que sentido en su cabeza. Esto lo escuché porque estaba relativamente cerca, lo que hablaron con las nenas no. Pero sin con-fusión ninguna, doy fe de que hubo un par de gestos sonoros, y mucho, ambos en forma de ostión de reglamento. Yo diría que con más rabia, que cuando a cr7 le quitó el gol Arbeloa.

Los dos pardales en cuestión, con menos inteligencia que madelman sin cabeza, se aguantaron el llanto, salieron del local sin prisa, como chuleando encima… Yo salí a fumar de mentira, o sea que no fumo, pero como si tuviera intención, y escuché. Joder tío, vaya dos ostiones que nos han da las pavas estas… menudas cabronas. Podían haber dicho que no y punto. El menos tonto, (por distinguirlos, vamos) le pregunta al más tonto. ¿oye, pero que le preguntaste al final? Y tontoman le respondió. No sé, no recuerdo bien… creo que les dije que tomar algo en mi casa. El menos tonto… creo que te has confundido, ya que en Sudamérica cuando dices tomar significa poseer sexualmente… y por eso se enfadaron. Madelman añadió, es que me habré con-fundido de idioma, pues.

Me cagón la leche… dos no, cuatro ostiones les tenían que haber dado… “me con-fundí de idioma” dice el madelman gominas.

Os aseguro que no me hizo falta fumar nada de nada, me bastó con escuchar a esos dos genios de la filología mundial para flipar y dormir como un tronco toda la noche, esta vez, sí sólo fundido en mi cama.


Lorenzo López

jueves, 1 de marzo de 2018

Haciendo un favor a la vecina de al lado


Ya eran las siete y cincuenta y dos minutos. Esa tarde se me hizo más pesada que cualquier otra de la semana. Lo bueno es que era viernes y eso siempre ayuda.

Cuando llegué a casa, solté mis cosas encima del butacón que hay en el recibidor y me despedí del maletín y la corbata hasta el lunes. Fui directo al baño, me quité la ropa y me di una ducha. Salí del lavabo con la toalla rodeando mi cintura y me asomé al balcón. Las vistas no eran realmente buenas, pero sí suficientes para hacerse una idea de cómo estaba el ambiente. Esa noche tenía ganas de salir un rato, desconectar y divertirme.

Sabía que mis amigos se iban a pasar el fin de semana fuera, y aunque me habían propuesto ir con ellos, preferí quedarme.

A pocos minutos de las diez de la noche me dispuse a salir de casa.  Cuando estaba a pocos metros de la puerta, sonó el timbre. Pensé… quien coño será a estas horas. Abrí la puerta y… joder era la vecina de al lado. Maribel, la vecina de al lado, hacía poco que vivía aquí. Le dije que pasara, pero me comentó que tenía que pedirme un gran favor. Por un momento pensé que quizá no me hiciera falta salir de casa para ligar. Era guapa, simpática y muy atractiva…  insistí en que pasara un momento. Pasó y entonces con una súper mirada de lo más dulce, me dijo.

-te agradezco mucho que me hayas ofrecido la oportunidad de conocernos. – Yo pensaba… pues ni siquiera he dicho mi nombre… pero esperé. Ella siguió hablando. –no sé cómo te podré devolver este favor. – Yo estaba alucinando, porque no tenía ni idea de a qué coño se refería. Siguió diciendo... –voy a buscar a María y te la presento. Ahora sí que flipaba de verdad. Me iba a presentar a una amiga, como si nos conociéramos de toda la vida.

Con la puerta todavía abierta, espera en el recibidor, la verdad es que no sabía si era impaciencia, nervios o sé qué… pero algo recorría mi cuerpo.

Maribel salió de su piso y se acercaba al mío cogida de la mano de María. Si antes había flipado, lo que sentí en ese momento, no sabría definirlo con un nombre. Maribel entró en mi piso y soltó de la mano a María, mientras mi boca seguía abierta. Me la presentó y dijo que volvería por la mañana sobre las 7. Me dio dos besos muy sonoros y antes de irse, y se dirigió a María diciendo… pórtate bien cariño, hasta mañana.

Resulta que María era su hija de 8 años… y yo que pensaba que no me haría falta salir de casa para pasarlo bien. Joder… me pasé dos horas y media leyendo cuentos hasta que la niña se durmió.


Vaya con la vecina de al lado…!!!


Lorenzo López



jueves, 22 de febrero de 2018

Cincuenta compras registradas

En que piensan las mujeres cuando hacen el amor con sus parejas.

Ni hay dos sin tres, ni uno sin el otro, ni una sin la otra. No hay polvo sin gozo, ni revolcón sin locura. No hay felación sin desnatada, ni final maravilloso multiplicado por dos.

Esta tarde me han propuesto que escribiera sobre qué piensan las mujeres cuando hacen el amor con sus parejas. La verdad, no tengo ni idea. Las mujeres son un misterio tan profundo, que jamás ningún hombre será capaz de descubrir. Muchos porque no podrán descubrirlo, y otros porque no querrán ni tan siquiera intentarlo.

Lo que piensan las mujeres cuando hacen algo tan cotidiano como la compra diría de alimentación, ya es complicado, porque se van con 20 euros, y vuelven con la cesta llena para un par de días. Sinceramente, no sé cómo lo consiguen. Pero lo realmente complicado y que jamás de los jamases me explicaré (Ni yo ni nadie, por los siglos de los siglos…) es cuando se van a comprar ropa o calzado. Entonces sí que puedes rezar para que le roben el bolso, o pierda el monedero con tarjetas incluidas, claro. Porque si no es así, se multiplica por diez o por veinte el gasto de alimentación. Pero claro, luego llegan a casa, se ponen melosas, te enseñan un vestidito mono y la ropa interior medio transparente… y te pones todo loco. Entonces te acarician la cara mientras te susurran… -Cariño, ya verás que atractiva estaré con estos trapitos amor mío- Y tu picas como un gilipollas y buenazo que eres, y le sigues la corriente para que no pierda ese entusiasmo ni esa cálida y sexi calentura que parece tener en ese momento, y que te gustaría que conservara hasta entrada la noche cuando os pille dentro del catre. Una cosa que ha omitido, y que a pesar de que los has visto no has dicho ni mu, son los dos pares de zapatos, el abrigo, tres pulseras, un bolso y un monedero, un neceser de maquillaje, un perfume que nunca habías visto antes en casa, y un pintalabios rojo intensísimo. Ostia puta… como se nos pueden pasar esos detalles coño.

Pues una vez entrada la noche, y ya metidos en el catre, te arrimas a la su cuerpo despacito, mientras buscas, como bebé, sus pechos calientes y carnosos para ir haciendo boca. Ella se resiste a todas tus intenciones porque te las lee antes de tú las piensas. Tú insistes delicadamente, pero ya tan armado, que podrías tumbar un satélite de la nasa con semejante cohete. Ella sigue con sus trece en el proceso de resistencia y se da la vuelta dándote la espalda más fría, eróticamente hablando, y todo sin mentar palabra alguna. Tú, que ya empiezas a estar rebosando de amor, y que no eres tan tonto como algunas se creen, le haces la mejor pregunta que se te podría ocurrir en ese momento. -¿Cariño cuando me enseñaras el resto de cosas que te has comprado? Entonces como si se tratara de un milagro, ella se vuelve hacia ti y masculla… -Hay amor mío con lo que yo te quiero…- Y todo se pone a favor tuyo. Ella se aplica tal y como tu deseas. Tú respondes como un león a sus propuestas y todo parece fluir maravillosamente bien.

Ella, con más ganas de terminar la faena que los obreros de la sagrada familia, cierra los ojos y toma un ritmo, que a la vez de agradar a su pareja, esta, se extraña por ser la primera vez que siente esa espacie de fogosidad pausada y riquísima que parece sentir su mujer. Ella mantiene los ojos cerrados y una leve sonría en la boca, mientras parece pensar en algún deseo secreto que la hace disfrutar de una forma inusual. De repente el ritmo va aumentando progresivamente, el marido, desorientado y a la vez enloquecido de placer, no sabe que le está pasando a su mujer, o en quien estará pensado. Ella sigue aumentando más y más el ritmo de su coito particular… Mientras él sigue aumentando sus ganas de saber el pensamiento de ella. Por fin una explosión de placer estalla en ambos cuerpos. Él expectante… Ella gime intensamente varias veces antes de descubrir su pensamiento en voz alta. Visa oroooooo!!!


Lorenzo López


jueves, 15 de febrero de 2018

Once minutos para un sueño


Mientras caminaba hacia la parada del Bus, no dejaba de pensar que siempre era lo mismo. Cada día era calcado al anterior y nunca se acontecía algo diferente. A veces me gustaría que pasara algo muy gordo, no sé, un poco de emoción en mi vida me iría fenomenal.

Llegué a la parada y me senté, más o menos donde siempre, ya te digo que cada día era calcado. Miré la hora, eran las siete y cuarenta y nueve de la mañana, así que faltaban once minutos para que llegara mi Bus. El primero del día era puntual. Crucé las piernas y me acurruqué un poco contra la esquina de la parada, y por un momento cerré los ojos. Pensaba en que once minutos cuando estás aburrido, es demasiado tiempo para esperar.

Algo estremecedor sonó de repente. Un fuerte estruendo quebró la calle casi por completo y un seguido de fuertes explosiones, se iban acumulando entre las grietas del asfalto y las aceras. Las farolas se desplomaban como si fueran de alambre fino y las fachadas se iban desmoronando como castillos de naipes demasiado usados. Las sirenas de ambulancias y bomberos aullaban a lo lejos la urgencia de los acontecimientos. La gente corría sin norte y los gritos de socorro se entonaban a miles. Una parte de la acera donde me encontraba empezó a abrirse con suma rapidez, y mis ideas para salir de allí eran escasas en ese instante de tensión.

Pero me bastaron unos pocos segundos para dar un salto y pasar al otro extremo antes de que aquella maldita grieta se tragara la parada del Bus. Miré a mí alrededor y sólo percibía agonía, miedo y voces de auxilio clamando ayuda desesperadamente. Tenía que trazar un plan estratégico con el que poder salvar al máximo de personas posible. Empecé por recoger a un par de críos que se había separado de su mamá cuando el asfalto empezó a desquebrajarse. Tras ponerlos a salvo a los tres, empujé parte de un edificio que empezó a desmoronarse, para impedir que la parte superior cayera encima de un grupo de personas que quedaron aisladas en una zona peatonal.

Me colé en un garaje cercano para comprobar si había alguien en peligro. No me equivoqué. Tuve que ingeniármelas para colarme entre varios vehículos amontonados, seguía la llamada de socorro de varias personas y el sollozo de unos niños. Supongo que eso fue lo que me hizo sacar fuerzas de no sé donde, para apartar lo que tenía por delante hasta llegar donde estaba aquella gente. En total eran siete personas, que evidentemente no podía sacar de una vez. Pero mi ingenio, de nuevo funcionó. Se me ocurrió llevar a aquellas personas hasta un furgón que tenía a unos ocho o diez metros y meterlos dentro. Una vez los tuve a todos bien sentados y aprovechando el espacio libre que había hecho para llegar hasta allí, arrastré el furgón. Mis fuerzas iban a más, parecía que cuanto más me esforzaba, mejor me encontraba. Seguí empujando hasta conseguir sacarlo al exterior. Acerqué aquel furgón hasta un puesto que hubo montado los servicios de emergencia sanitaria.

Mi labor aún no había terminado. Al otro extremo de la avenida, una columna de humo negro y espeso me indicaba mi próximo rescate. Con una velocidad que jamás hubiera imaginado, ni yo ni nadie, me situé en el lugar exacto donde tenía que ayudar. Era como si las ideas surgieran solas, o mejor dicho, la intuición iba por delante de cualquier intención o propósito.

Se había producido un incendio en un edificio de oficinas y se había extendido a dos viviendas. A pesar de que era evidente la gravedad del siniestro, los servicios de bomberos no habían llegado, obviamente estaban ocupados en otros incidentes y rescates. Tras asegurarme que el edificio estaba desocupado, fui primero a ver si quedaba alguien en las viviendas. Por suerte todo el mundo había podido salir. Salvo por algunas rozaduras y contusiones leves, estaban todos bien.

Para sofocar el incendio se me ocurrió subir como un rayo por el edificio de oficinas, pasando por todos los wc y abriendo todos los grifos posibles, también abrí las bocas contraincendios para que el agua se colara por cualquier agujero, grieta, boquete o hueco, provocando el enfriamiento del edificio y apagando el fuego. Cuando terminé con el tema del agua, me encontraba en el piso cuarenta y dos, el último, y de allí accedí a la azotea. Me asomé aprovechando la altura para poder ojear lo que estaba sucediendo. Era realmente caótico. Pero lo mejor fue ver a muchas personas atendidas por campamentos sanitarios y otros muchos ya a salvo.

Los estruendos habían disminuido, aunque aún había movimientos de tierra. Desde allí arriba, me sentía como un gran héroe salvando la ciudad de no sabía qué, y eso tenía que averiguarlo, Fui bordeando poco a poco el edificio con intención de observar lo que ocurría por los alrededores. De pronto vi una especie de maquina rara, me detuve y la observé. Estudié sus ángulos y puntos débiles durante unos segundos. Cuando supe por donde entrar en ese montón de hierro, salté al vacío en dirección a aquella cosa. En cuatro saltos me planté delante de aquel trasto indefinido. Golpeé lo que me pareció una puerta varias veces. Allí no contestaba nadie. Golpeé de nuevo más fuerte y la puerta cayó hacia dentro. Me colé en el interior y un ambiente frío y seco me invadió por completo. En voz alta grité si había alguien… no hubo respuesta. Lo único que reaccionó fueron un conjunto de luces brillantes que llamaron mi atención. Me dirigí hasta el panel en cuestión y observé unos minutos la secuencian de las luces. Parecía fácil la combinación que se presentaba, pero no toqué nada hasta asegurarme. Cuando estuve seguro que debía hacer y cómo, me acerqué al panel correspondiente y apreté una secuencia contraria a la que se había producido unos segundos antes. Todo lo que había por allí, se detuvo de inmediato.

Un fuerte bocinazo sonó dentro de mi cabeza atolondrada. Me desperté, abrí los ojos y vi el Bus parado frente a mí y al conductor haciendo ademanes para que me subiera o si no, se marchaba.

Me caguen la ostia… me levanté del asiento de un brinco mirando a mi alrededor, buscaba las grietas, el humo, los gritos de auxilio y los llantos, e intentaba escuchar las sirenas y yo que sé que más… 

Bueno sí, también buscaba aquella puta máquina rara y la secuencia de lucecitas. Y lo único que vi era la luz intermitente de la máquina lectora del Bus, que marca las tarjetas de viaje.

Joder…  yo creí que estaba siendo un día diferente, que era un superhéroe… y resulta que sólo  fue un sueño de once minutos.


Lorenzo López