Lectura de Elena

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jueves, 4 de enero de 2018

Otros momentos de lucidez

Antes de empezar con los momentos de lucidez de algunas personas con las que he tenido relación, quiero decir que hemos hablado. De follar y eso nada… Quiero saludar a todos los que me seguís porque os gusta reíros de vez en cuando, y también a los que hacéis clic en g+, a los que comentáis, tanto en blog como por la calle con los colegas. A la ya…

No hace muchos días, conocí a un chaval que de primeras cae bien, aunque es un poco borrico. Se llama Alfonso Gilin… bueno, “fonsi” pa sus amigos, yo le llamo Alfonso. La cuestión es que nos conocimos porque me paró para preguntarme una duda. Un tío de la ciudad de toda la vida, y me pregunta cómo llegar antes a la estación de tren. Se ve que tenía prisa, que yo pensé, coño coge un taxi… pero bueno. Le empiezo a explicar por dónde me parecía más corto, y me salta, perdona por ahí no me va bien, es que tengo mucha prisa.

Tengo una vena que se me hincha como la de la Patiño. A ella le va del cuello hasta el pecho, la mía es un poco más larga… me llega hasta los cojones.

Total que respiro profundo y pienso en otra ruta que esa sí que le iba a ir bien. Llegaría en unos 4 o 5 minutos. Le empiezo a explicar…y cuando había pronunciado apenas cuatro palabras, me dice. No, no chaval que por ahí pasé una vez y siempre hay mucha gente y eso entretiene mucho.

Tu puta madre…pensé… no se lo dije de milagro. Entonces “fonsi” pa los amigos, me replica. Veo que no te enteras de nada… ya buscaré yo solo el camino. Y se fue… pero que se fue enfadado el tío. Me lo quedé mirando mientras se alejaba…le dije de todo…que se joda.

Otro momento de lucidez, fue con un tipo con el que tuve unas palabras. Fue un camarero de un bar normalito. Me refiero a que no era Pub ni nada de eso. Un bar de toda la vida.

Entro, voy a buscar un diario y me siento en la barra. Tras esperar ojeando la prensa, se acerca Juanito… así se me presentó el camarero. Simpático un rato, igual que espabilao… Ya te digo. Ya presentados ambos… le pedí una cerveza bien fría. Juanito se alejó y volvió con una lista de las marcas de cervezas de las que disponía. Yo como había visto que tenían estrella dorada en el tirador, pensé que no hacía falta decir la marca. Total que le dije una estrella de barril. Grande, mediana, pequeña o bien un zurito… Coño con el Juanito. Mediana macho, que a este paso, cuando llegue a casa la vecina ya no usará tanga. Y la mejor pregunta que uno se puede esperar. Quieres la copa fría o normal. Joder Juanito, copa fría de tamaño mediana…YA ¡¡ Juanito se disculpa, hasta ahí bien…y luego me dice, si me lo hubiera dicho antes, ya se hubiera tomado dos y podría estar mirando los tangas de su vecina. Que cabrón el Juanito…

Este momento de lucidez… la verdad, no sé cómo llamarlo…  porque fue muy curioso.

Resulta que una tarde fui a saludar a un amigo que tiene un bar. Me pido un café con hielo, como lo hacía casi cada tarde y me quedo fuera. Me senté en un taburete en la parte de la barra que da a la calle. No habían pasado ni cinco minutos y llegó una señora, creo que llevaba todas las joyas posibles, por el peso máximo, digo, que una “señora” puede soportar. Iba con traje chaqueta… y os hablo de hace poco más de una semana, con el calor que está haciendo. Parecía que la había maquillado Oriol Junqueras, porque la parte derecha no era igual que su izquierda…  no sé si me explico… Total que se pone a mi lado, saluda también a mi amigo, se pide un vichi catalán. Yo al principio, pensé… esta señora vendrá acalorada por la chaqueta, ya  que parecía más de otoño. Cuando vi cómo se bebía medio vichi sin respirar, entonces me convencí de que el “acarolamiento” que llevaba, no era sólo de la chaqueta, seguramente que el sol debió calentar el exceso de metal que colgaba de sus muñecas, cuelo, orejas…etc y eso puede ser malo para la salud. Pues bien, tras semejante trago de agua con gas, y sin eructar, que me hacía raro, tome una par de sorbos de mi café, ya frío. Aquella mujer empezó explicando que un día fueron a una concierto en una sala de Barcelona, y sólo se hubo tomado un gin-tonic… y venga y sigue y sigue… Yo antes de nada, miré a mí alrededor porque estaba seguro de que debería estar hablando con alguien, que no era yo. Pero qué coño, era a mí a quien estaba explicando su hazaña. 

Cuando la miré a la cara…, porque vamos a ver, no me creía que estuviera contándome aquella historia sin conocernos ni nada, la señora, se ve que no quería que me perdiera nada, y me pregunta… ¿entiendes lo que te digo?... que cojones tenía que entender. Pero ella seguía,…cuando bajé del baño estaba súper mareada. Todo me daba vueltas… y sólo me había tomado una copa, decía. Joder…debería ser de dos litros. Pero me lo aclaró enseguida. Parece ser que le pusieron algo en su cubata. Por cierto esa señora iba con un grupo de seis personas y la eligieron a ella…, como no fuera para mangarle las joyas… porque en brazos os aseguro que no se la llevan ni haciendo tres viajes.

Se terminó el resto de vichi y entonces me dice… oye, que mi yerno es “mosso d’escuadra” y me dijo al día siguiente que sí, que seguro que me habían puesto algo para drogarme y aunque estás consciente, pueden hacer lo que quieran contigo, porque él sabe de estas cosas y dice que se lo han hecho a muchas chicas.

MANDA HUEVOS ¡!! A muchas chicas igual sí, pero señora mía, usted hace 50 años, por lo menos, que dejo de ser una chica. Si la drogan a usted, sería para robarle o para llevarse a su hija, y que no pueda ir detrás de ellos… bueno, para eso no haría falta ninguna droga.

En fin, me terminé el café y me despedí… cuando parecía que empezaba a contarme algo sobre el yerno “mosso” que se disfraza de mujer. Me esperé lo suficiente como para escribir otro momento de lucidez.

Gracias a todos por llegar hasta aquí.


Lorenzo López